Reportajes


El plátano de sombra

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¿Quién no conoce a alguna persona de su alrededor que no padezca una alergia producida por pólenes?

Aunque se trate de una afección muy frecuente, puede causar importantes alteraciones en la calidad de vida de quienes la padecen, y en estas enfermedades resulta de la mayor importancia conocer cuál es el pólen responsable de los síntomas, ya que las posibles medidas de prevención instauradas en el período de polinización o la instauración de inmunoterapia específica, dependerán del diagnóstico exacto del tipo de pólen al cual está sensibilizado un individuo concreto.

La importancia de un diagnóstico correcto se puede ilustrar con la exposición de un caso que tuve la oportunidad de estudiar cuando todavía era médico en formación de Alergología. Se trataba de dos pacientes que durante numerosos años habían sido diagnosticadas y tratadas por una supuesta alergia a pólenes de gramíneas y a pesar de ello no mejoraban. Lo curioso de estas dos mujeres era que, paradójicamente, notaban “un gran alivio” de sus síntomas a partir del mes de mayo, mes típico de máxima polinización de las gramíneas. Fue la pericia clínica de alergólogos experimentados la que puso en evidencia que estas pacientes padecían sus síntomas en “la primavera”, sí, pero en los meses de marzo y abril, que es cuando, en la zona centro de España, poliniza el Falso Plátano. Como se confirmaría luego mediante las pruebas alérgicas, estas dos mujeres estaban sensibilizadas únicamente al polen de este árbol y el saber esto permitió ajustar mejor su tratamiento.

El Falso Plátano, también conocido como Plátano de sombra, Platanus acerifolia, Platanus hispanica o Platanus hybrida es un árbol muy extendido en nuestro medio por su buena adaptación climática, por su valor ornamental urbano y por su rapidez y facilidad de crecimiento aún en condiciones difíciles de contaminación y mal tratamiento. Es un árbol de talla regular, de hasta 40 metros de altura, y tiene una copa prominente, con una corteza moteada de color verde, gris o amarillenta, parecida a los uniformes de camuflaje. El Falso Plátano es de hoja caduca, y ésta suele ser palmeada, con tres a cinco lóbulos pronunciados. También es característico de este árbol su fruto, en forma de esfera con numerosos pelos, de aspecto un poco erizado.

A lo largo de mis viajes por la geografía española, he podido comprobar la ubicuidad de este árbol y, cuando uno lo tiene “metido en la retina”, es fácil reconocerlo en grandes avenidas de ciudades con climas de lo más diverso, como La Coruña o Toledo, y también en plazas o flanqueando las carreteras de pueblos de Castilla-La Mancha o de Andalucía, entre otros.

Aunque se registran cifras de polen del Falso Plátano desde abril hasta el otoño, la época típica de floración del Plátano es en los meses de marzo y abril, produciéndose la explosión de polinización, generalmente, entre mediados de marzo y mediados de abril. De acuerdo con los datos proporcionados por el Comité de Aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica ( h t t p : / / w w w . re d e s t b . e s / c s i m / s e a i c . h t m ), Barcelona es una de las ciudades de España que registra una mayor densidad atmosférica de este polen, habiéndose alcanzado en diversos años cifras superiores a los 2.500 granos por metro cúbico de aire en un día, como también ha ocurrido, aunque más puntualmente, en Madrid. Asimismo, Zaragoza, Pamplona y Valencia son ciudades donde se registran densidades relativamente altas (en torno a los 1.000 granos/m3. Si consideramos que muchos pacientes alérgicos al polen de gramíneas, por ejemplo, presentan síntomas con cifras por encima de los 50 granos de polen por metro cúbico de aire, las cifras de polen referidas al Falso Plátano son realmente elevadas. Además,estos picos pueden variar en función de la localización geográfica, (por ejemplo, en Barcelona son algo más prolongados), y de las condiciones climáticas, pudiendo variar notablemente de un año a otro. También, en ciudades como Barcelona, con un clima más suave, se pueden volver a registrar densidades polínicas, eso sí, mucho más bajas, en el mes de septiembre e incluso en octubre.

Las primeras descripciones del género Platanus como agente productor de polen con propiedades alergénicas datan de 1955 y se referian al Platanus occidentalis (se piensa que el Platanus hybrida [Falso Plátano] es una mezcla del P. orientalis y del P. occidentalis. En 1977 se publicaron los primeros resultados de los estudios inmunológicos realizados con un extracto completo de polen de P. acerifolia. El posterior conocimiento en profundidad de las diversas proteínas contenidas en el grano de polen del Falso Plátano ha permitido obtener significativos avances en la calidad de los extractos alergénicos que se emplean tanto para las pruebas diagnósticas como en la fabricación de las vacunas antialérgicas.

Bien por un motivo de mayor información, bien por lo que uno percibe a su alrededor, o bien por otros motivos, es conocido que la frecuencia de las enfermedades alérgicas está aumentando, y es común en la práctica clínica habitual que al alergólogo se le pregunte por este hecho y por sus causas. Las hipótesis que se barajan son diversas y podrían ser objeto de comentario en otro artículo. En el caso concreto de la alergia al polen del Falso Plátano, este hecho es cierto. Se ha observado una prevalencia creciente, es decir, una mayor frecuencia de personas sensibilizadas en la población general. Por un lado ha aumentado el número de ejemplares en algunas ciudades. Así en Madrid, por ejemplo, aumentó desde unos 58.000 ejemplares en 1979 hasta cerca de los 76.000 en 1993. Paralelamente, la frecuencia de pruebas cutáneas positivas al polen de Falso Plátano ha aumentado, considerandose que en 1979 era del 2 por 100 y en 1993, ¡la frecuencia había aumentado hasta un 52 por 100!

La principal razón aducida para explicar este considerable aumento de pruebas alérgicas positivas era un incremento en las densidades de este polen en el área de Madrid como consecuencia de una mayor plantación de estos árboles, como ya se ha comentado, y que también estos árboles dejaron de podarse, como venía siendo la práctica habitual, a partir del año 1987. Podría ser que paralelamente otros factores, tales como unos mayores índices de contaminación ambiental, sobre todo por partículas de escape de motores diesel, favoreciese la inducción de sensibilizaciones en la población general. Esta hipótesis ha sido apoyada por trabajos japoneses que demostraban una mayor sensibilización al polen de cedro japonés (un árbol muy presente allí) en las áreas urbanas y de mayor tráfico rodado y con menos cedros, con respecto a las áreas rurales con más árboles pero menor contaminación ambiental. En estudios de investigación animal, también se ha evidenciado que las partículas de escape diesel favorecen la aparición de sensibilizaciones a alergenos.

Los síntomas derivados de una alergia al polen de Falso Plátano son iguales a los que pueden ocurrir por una sensibilización a otros pólenes, esto es, aparición de picores oculares o de nariz, lagrimeo, moqueo constante, estornudos profusos, etc. e incluso síntomas asmáticos como dificultad para respirar, tos seca pertinaz y opresión y silbidos en el pecho. Es típico que estos síntomas aparezcan en los meses de marzo y abril, adelantándose a la polinización de las gramíneas, y que empeoren con las salidas a parques o jardines y los días de viento. Las pruebas de alergia realizadas con extracto de este polen son las que nos van a corroborar la sospecha diagnóstica. No obstante, puede ocurrir que una persona tenga sensibilización (es decir pruebas alérgicas positivas) al polen del Plátano pero no manifieste los síntomas alérgicos típicos en el periodo de polinización. Hablamos entonces de una sensibilización subclínica o asintomática, y lo razonable en estas situaciones es observar la evolución clínica de esa persona en las sucesivas estaciones polínicas.

El alergólogo es el profesional más indicado para realizar el diagnóstico adecuado y plantear con el paciente las opciones terapéuticas más convenientes. Estas comprenden las medidas para evitar el polen, el uso racional de la medicación sintomática o el empleo de una vacuna antialérgica específica con extracto de polen de Falso Plátano. La conveniencia o no de estas vacunas se valora en función del tipo e intensidad de los síntomas padecidos, de la duración de los mismos, de la presencia de otras sensibilizaciones y de la presencia o no de contraindicaciones formales al uso de este tipo de tratamiento, fundamentalmente. Sin embargo, hoy por hoy, a juicio de numerosos especialistas de alergia y de la Organización Mundial de la Salud, “la inmunoterapia [vacunas antialérgicas] es el único tratamiento que puede alterar el curso natural de las enfermedades alérgicas, y también puede impedir el desarrollo de asma en los pacientes con rinitis alérgica”.

Si Ud. cree que puede padecer una alergia al polen de Falso Plátano, ¡consulte con su alergólogo!

Dr. Pedro Ojeda Miembro de la SEAIC