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Chocolate, salud cardiovascular y acido estearico

chocolateUn refrán catalán dice: “Chocolate y sopa hervida alargan la vida”. Si es así, tenemos que suponer que la mayoría se acogería al chocolate y si lleva acido estearico aun mejor.

Los dichos populares reflejan creencias aceptadas en un momento u otro, pero no siempre responden a la realidad. En cuanto al chocolate, pero, algo hay. Hace años que la literatura médica y científica aporta datos sobre los efectos beneficiosos del chocolate y, para ser más precisos, de la negra, la que tiene más cacao y menos azúcar.

Ya al 1996, la revista médica The Lancet publicaba un artículo de Andrew Waterhouse y colaboradores, del departamento de Viticultura y Enología de la Universidad de California, en el cual consideraban el vino tinto y el chocolate dos fuentes adecuadas de unos compuestos llamados polifenols, del tipo flavonoide, que tienen actividad antioxidante y, por lo tanto, entre otras, efectos cardiosaludables positivos. Es evidente que en los dos casos, el excipiente que envuelve estos antioxidantes es bastante agradable.

Hace poco la revista Clinical nutrition ha publicado dos artículos sobre estudios hechos por varias universidades de los Estados Unidos, entre las cuales la de Harvard, probablemente la mejor del mundo, que van en la misma dirección: el consumo de chocolate, especialmente la negra, contribuye a disminuir la presión arterial, la arteriosclerosi y la enfermedad coronaria. Los autores de estas investigaciones son prudentes, y en las conclusiones indican que sus resultados sugieren estos efectos positivos, que se dan cuando se ingieren cantidades bastante normales de chocolate.

Pero también hay que decir que hay fuerza más estudios con conclusiones parecidas. No olvidamos, pero, que estos eventuales efectos beneficiosos del chocolate y otros alimentos no son comparables a los efectos de los medicamentos. Se trata de acciones suaves, resultado de una ingesta significativa pero ponderada de los alimentos en cuestión, pero muy interesantes. El chocolate, por lo tanto, nos proporciona placer y también unos efectos añadidos a su valor como alimento. No sólo son los antioxidantes los que pueden intervenir.

acido estearicoEl chocolate tiene grasa, la mantequilla de cacao, que es sólido a la temperatura ambiente, característica que corresponde a las grasas ricos en los llamados ácidos grasos saturados, que son los que se tienen que ingerir con moderación. Recordamos que en nuestra dieta tienen que predominar las grasas ricas en ácidos grasos insaturados, que dan consistencia líquida a los productos donde dominan, es decir, los aceites. Pero, en este sentido, el chocolate tiene una virtud: su grasa saturada no tiene los mismos efectos negativos, cuando se supera una cierta proporción, que las otras grasas saturadas. Esto se debe de al hecho que el cacao es rico en un ácido graso saturado llamado estearico, que el organismo transforma en ácido oleico, el que domina en el aceite de oliva. Esto explica que la grasa del chocolate, al contrario que otras grasas saturadas, sea neutral frente al colesterol, no lo hace subir. Por lo tanto no tiene sentido amargar la vida de las personas que tienen problemas de colesterol prohibiéndolos el chocolate. Eso sí, conviene que consuman la negra, puesto que el chocolate con leche, que también es bastante buena, puerta menos cacao y más grasas, los de la leche, y estos sí que tienen efectos negativos en cuanto al colesterol, a pesar de que no se tienen que exagerar, puesto que dependen de la cantidad y la proporción.
Los investigadores de los estudios mencionados precisan que no tienen ningún tipo de conflicto de intereses ni relación con ninguna compañía productora de chocolate. No es el mismo en otro estudio reciente, llevado a cabo por científicos de la compañía americana productora de chocolate Hershey, que afirman que el chocolate, en cuanto a antioxidantes, es una auténtica superfruita, puesto que tiene un contenido en antioxidantes superior a muchas frutas, que son otra fuente. Sus datos son correctos en cuanto a contenido, pero la dieta tiene que ser variada.

Por eso, como muy bien se llama al capítulo del chocolate del libro Sabor, saber y salud, recientemente publicado por el médico experto en nutrición Jaume Serra, “la mejor manera de ingerir elevadas dosis de antioxidantes es incluir en la alimentación habitual, además de chocolate, otros alimentos como frutas, verduras, hortalizas, té y frutas secas, con la más gran variedad posible”. Tenemos que tener presente que las grasas del chocolate, por bonos que sean, hacen que sea un alimento con muchas calorías y este es el límite. Ya se sabe que el chocolate dura unos segundos a la boca, bastante minutos al estómago y, si abusamos, toda la vida a las caderas.

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