Sesión Plenaria
Segunda Ponencia
Regulación de la respuesta inmune en parasitosis
Ignacio Moneo
Centro de Investigación Clínica. Madrid
INTRODUCCION
La existencia de organismos parásitos del ser humano y de otros animales superiores plantea en el momento actual interrogantes sobre los mecanismos de evasión puestos en marcha por estos parásitos que empiezan a ser sólo parcialmente descubiertos. La mínima parte de estos mecanismos que ya se conoce ofrece resultados apasionantes que garantizan enormes avances futuros y su posible aplicación a otras patologías humanas en las que es necesario el empleo de agentes inmunomoduladores sin efectos secundarios, tales como enfermedades alérgicas, trasplante o autoinmunidad.
En su concepto actual se admite la existencia de un equilibrio permanente entre el parásito y su hospedador que clásicamente se atribuyó a una falta de respuesta por evasión y que actualmente se considera un reflejo del equilibrio existente entre tolerancia y respuesta inmune. Este frágil equilibrio se desplaza por:
Todos estos aspectos van permitiendo analizar las sutiles relaciones existentes entre la respuesta inmune del hospedador y la defensa del parásito frente a la misma que debe conseguir la tolerancia sin dejar al hospedador inmunosuprimido. Este hecho queda especialmente patente en el caso de Trichinella pseudospiralis.
RESPUESTA INMUNE EN PARASITACION POR Trichinella pseudospiralis
Este parásito fue descubierto en 1972 y tiene amplia distribución geográfica1. Es muy similar a Trichinella spiralis de la que se diferencia por no producir cápsula en el músculo parasitado. Este hecho asombró a los expertos ya que no podía exlicarse cómo un parásito no encapsulado resistía la respuesta inmune del hospedador. Algunos hechos como el aumento del cortisol plasmático y la menor inflamación intestinal, cardíaca y muscular inducidos por T. pseudospiralis, la supresión de la eosinofilia, de la quemotaxis de polimorfonucleares y de la síntesis de IL-1 pueden explicar su supervivencia. Aunque ambos tipos de triquinas son capaces de deprimir la síntesis de IFN-gamma y aumentar la síntesis de IL-5, T. pseudospiralis deprime antes la síntesis de IFN-gamma e incrementa antes la síntesis de IL-52. Todo ello es un ejemplo de la modulación del sistema inmune impuesta por el parásito para garantizar su propia supervivencia, así como la del hospedador.
RATONES SCID
Esta cepa de ratones fueron descubiertos en 1983. Presentan agammaglobulinemia, linfopenia severa e infecciones de repetición secundarias a su inmunodeficiencia, cuya base molecular es debida a una alteración de la recombinasa responsable de los reordenamientos de los receptores de antígeno de los linfocitos T y B. Sin embargo, mantienen normales la función de monocitos, granulocitos y células NK3. Este tipo de ratones sirve actualmente de modelo experimental para conocer muchos aspectos de la función linfocitaria, dado que se pueden repoblar con células humanas al ser incapaces de rechazarlas. Por ello son un buen campo de experimentación para el estudio de parasitosis.
En esquistosomiasis la mayor parte de la patología se produce por la reacción inmune contra huevos liberados por el parásito en hígado y vejiga. Si se infectan experimentalmente ratones SCID se observa una ausencia de granulomas, pero a la vez una intensa reducción en la liberación de huevos por los gusanos adultos. Dado que los macrófagos son normales en estos animales, se especuló que la ausencia de alguna citocina era la responsable de la ausencia de granulomas en estos animales. Si a estos animales se les suplementa de TNF-alfa se restaura la producción de granulomas y se incrementa la produción de huevos. De ello se deduce que el parásito usa una señal del sistema inmune para su propio ciclo biológico. Esto es un ejemplo de adaptación del parásito a la respuesta inmune, que podría ser aprovechada en el futuro para diseñar algún tipo de nuevo tratamiento4.
PARASITOSIS HUMANAS
La relación existente entre la respuesta de los dieferentes isotipos y subclases de inmunogobulinas y la evolución clínica de la parasitosis resulta esclarecedora en algunos modelos. Así Demeure y col en 19935 estudian pacientes parasitados por Schistosoma mansoni que fueron tratados con oxamniquina y controlados durante un período de 18 meses para evaluar su resistencia a la reparasitación. Comprobaron que el porcentaje de reparasitación disminuía drásticamente a partir de edades superiores a 18 años. Este hecho coincidía con la aparición de anticuerpos IgE específicos, inducción de tests cutáneos inmediatos y liberación de histamina contra antígenos del parásito. Por el contrario, IgG4 específica era ya detectable mucho antes sin que su producción implicara resistencia, por lo que los autores concluyen que la IgG4 no es un isotipo protector, a diferencia de la IgE. El enorme aumento de anticuerpos IgG4 específicos y su rápida caída tras tratamiento ha sido comprobado también por Boctor6. Incluso se ha especulado con la posibilidad de que la producción precoz de IgG4 específica podría ser responsable del bloqueo de la producción de IgE específica, impidiendo así la puesta en marcha de una respuesta inmune eficaz y protectora7. El rápido descenso de la IgG4 específica hace que pueda considerarse como un marcador de parasitación activa para Wuchereria bancrofti8, en la que los niveles de IgG4 específica correlacionan positivamente con el nivel de microfilaremia.
En un estudio en 138 individuos procedentes de una zona endémica de parasitación por Brugia malayi se encontró otra vez más que la detección de IgG4 específica correlacionaba con la existencia de parasitación activa. Este parásito producía anergia de linfocitos T correlacionando negativamente ambos parámetros9, hecho que sugiere que la tolerancia al parásito implica la falta de respuesta específica de linfocitos T.
BIBLIOGRAFIA
1. Stewart GL. Biological and immunological characteristics of Trichinella pseudospiralis. Parasitol Today 1989; 5: 344-50
2. Wakelin D, Goyal PK, Dehlawi MS, Hermanek J. Immune response to Trichinella spiralis and T. pseudospiralis in mice. Immunology 1994; 81: 475-79
3. Stanley SL, Virgin HW. SCID mice as models for parasitic infections. Parasitol Today 1993; 9: 406-11
4. Amiri P, Locksley RM, Parslow TG, Sadick M, Rector E, Ritter D, McKerrow JH. Tumour necrosis factor -restores granulomas and induces parasite egg-laying in schistosome-infected SCID mice. Nature 1992; 356: 604-7
5. Demeure CE, Rihet P, Abel L, Ouattara M, Bourgois A, Dessein AJ. Resistance to Schistosoma mansoni in humans: influence of the IgE/IgG4 balance and IgG2 in immunity to reinfection after chemotherapy. J Infect Dis 1993; 168: 1000-8
6. Boctor FN, Peter JB. IgG subclasses in human chronic schistosomiasis: over-production of schistosome-specific and non-specific IgG4. Clin Exp Immunol 1990; 82: 574-78
7. Hagan P, Blumenthal U, Dunn D, Simpson AJG, Wilkins HA. Human IgE, IgG4 and resistance to reinfection with Schistosoma haematobium. Nature 1991; 349: 243-45
8. Wamae CN, Roberts JM, Eberhard ML, Lammie PJ. Kinetics of circulating human IgG4 after diethylcarbamazine and ivermectin treatment of bancroftian filariasis. J Infect Dis 1992; 165: 1158-60
9. Yazdanbakhsh M, Paxton WA, Kruize CM, et al. T cell responsiveness correlates differentially with antibody isotype levels in clinical and asymptomatic filariasis. J Infect Dis 1993; 167: 925-31
Ignacio Moreno
Servicio Inmunología
Centro Investigación Clínica
Sinesio Delgado,10
Madrid